Cómo Facturar Los Trabajos Esporádicos

El alta como autónomo actualmente tiene un coste de 256,72 euros mensuales para la base de cotización mínima de 858,60 euros (2013). Se trata de un importe que se paga puntualmente en el último día laborable del mes y que no incluye cobertura para accidentes de trabajo ni por cese de actividad.

Para iniciar cualquier actividad por cuenta propia es conveniente darse de alta en este régimen y cotizar a la Seguridad Social, pero lo cierto es que para muchos profesionales cuyos ingresos son mínimos, el pago de esta cuota puede suponer un coste desproporcionadamente elevado con respecto a los ingresos que les reporta la actividad.

Es por ello que muchos se preguntan si pueden facturar sin darse de alta como autónomo, ya que si se dan de alta, pierden dinero con respecto a lo que cobran o, en el mejor de los casos, no ganan nada. Pues bien, en principio todos los trabajadores que quieran llevar a cabo sus propios proyectos deberían cotizar en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos de la Seguridad Social. Primero porque es obligatorio y segundo porque en ocasiones, algunas empresas lo piden de manera expresa.

Sin embargo, no será estrictamente necesario darse de alta como autónomo cuando la actividad que desarrollemos no pueda ser considerada como un medio de vida, siempre y cuando se compatibilice con otra actividad que sí suponga el sustento de ésteEl tope máximo de ingresos, en este caso, lo delimita el IPREM (Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples), antes Salario Mínimo Interprofesional, que en 2013 ha sido fijado en 7.455,14 euros. Si lo que cobras por tus trabajos no supera esta cantidad anual, en principio no estarías obligado a darte de alta como autónomo, aunque sí a declarar tus ingresos y el IVA trimestral, en el caso de que tu actividad profesional lo requiera.

En estos momentos no hay ninguna norma que regule este hecho, pero lo cierto es que la figura del trabajador por cuenta propia que realiza trabajos puntuales con una retribución baja está ampliamente reconocida. En el caso de que se produzca una inspección de trabajo que termine por obligar al “freelance” a darse de alta como autónomo, será expresamente recomendable recurrir efectuando las argumentaciones pertinentes y presentar las pruebas necesarias para demostrar que la actividad no supone, como tal, un medio de vida.

Deberás informarte extensamente, eso sí, acerca de la obligación de declarar el IVA que facturarás a tus clientes (esto en el caso de que tu actividad no esté exenta) presentando trimestralmente a Hacienda el modelo 303 para la Autoliquidación del Impuesto sobre el Valor Añadido.

En caso de que estés cobrando el subsidio por desempleo, no podrás realizar facturas sin darte de alta como autónomo. De lo contrario, podrías perder la retribución que justamente te corresponde por haberte quedado sin empleo.

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